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Devoción de la Santa Cruz. Testimonios sobre las “Fiestas de Velorio” del 3 de mayo
Nicanor Navarro
Cronista de Margarita
Rosauro Rosa Acosta, uno de los más acuciosos y solventes hurgadores de la Historia de Margarita en su libro, “Los Robles. Datos para su Historia”, narra sobre La Ermita de Los Robles:
“No hemos logrado ninguna información sobre la edificación de La Ermita en el pequeño cerro al Sur de la población de Los Robles. ¿Tal vez será la devoción de algún vecino a la Cruz Alta, que en recuerdo de su misión levantara en “Sabana de Pampatar” el Predicador Manzanilla en 1579?. Llama la atención que los Obispos que visitaron la Isla no la registren en sus informes, como tampoco el Gobernador Matas en su amplia descripción del Valle de Los Robles, ni Fray Iñigo de Abad en el Memorial de su estada en la Isla”.
Desde hace más de un siglo se celebraban en esa Ermita, velorios alusivos a la Cruz de Mayo. Antaño, un dominguero repique de campanas invitaba a limpiar la veredita que daba a la capilla. De abajo hacia arriba, la peonada en cambote, a machete y garabato, peinaba la cuesta hasta dejarla tan calva que desde la plaza del pueblo podíamos adivinar quien subía a pleno sol. Esto garantizaba que aunque oscura fuera la noche del Velorio, cualquiera podía llegar sano y salvo a la capilla, aunque echando el hígado por la boca.
El domingo siguiente se levantaba la enramada con hojas de cocotero y al final, una bandera blanca se alzaba en la parte más alta de la capilla, para que los zamuros la dejaran chorreada por esos días. La mañana, Día del Velorio, subían las muchachas de la escuela a adornar la capilla con cadenetas y banderitas de colores, elaboradas de antemano en la Iglesia, bajo la dirección de la Maestra Luisa Rosa. En la noche, ya rezado el rosario, se realizaba el Velorio con cánticos alusivos a la Cruz, sin faltar el reparto de guarapo de piña para damas y menores de edad, y el ron, café y tabaco para cantadores y espectadores.
En 1887, en Santa y Pastoral Visita, vino a Margarita el Obispo de Guayana, Monseñor
Manuel Felipe Rodríguez, quien acerca del tal Velorio de la Ermita, esto asentó en el Libro de Bautismos llevado en la Iglesia de Los Robles: “El Señor Obispo ha sentido no poder visitar la Ermita que se halla en una colinita de este pueblo, pero informado de la manera como se solemnizan por los vecinos las fiestas del 3 de Mayo, recomienda al Cura encargado de Los Robles que trate de conservar viva la devoción de la Santa Cruz, evitando el acto nocturno llamado Velorio, que su Señoría reprueba y prohíbe como impropio de la Santidad del lugar, y como ocasión de grandes desórdenes, en cuyo lugar se podrá hacer una procesión por la tarde”.
En “Historia de Margarita”, Francisco Javier Yánez resalta el valor histórico de esta colina: “El 3 de agosto de 1817, dispuso el General Francisco Esteban Gómez un paseo militar sobre Pampatar, para lo cual escogieron 300 hombres de caballería y 200 de infantería. Marchando por el camino de Los Robles, y reunidos en el “Cerro de La Ermita”, se descubrió una partida enemiga que fue sometida y destrozada al momento, huyendo unos por los montes y otros por la ensenada de Moreno, de los cuales cogieron diecisiete, por ellos se supo que Morillo atacaría el 5 por el Norte.
El 24 de julio de 1817, las fuerzas de Morillo, comandadas por el Coronel Aldana, atravesaron la referida Colina para apoderarse del Puerto de Pampatar. Antes, en 1816, en las inmediaciones del referido Cerro, una avanzada realista apresó a las señoras Petronila Mata y María de Jesús Salgado, esposas de los próceres Francisco Esteban Gómez y Cristóbal Tenías, cuando se dirigían al Puerto de Moreno a reunirse con sus respectivos maridos, donde estos realizaban acciones en pro de nuestra Independencia”.
En la década de los años cincuenta, por una promesa de la maestra Luisa Rosa de Velásquez, se amplió hacia delante la estructura de la antigua capilla, ocupada por un altar de mediana altura, sobre el cual se alzan tres cruces de madera. En esa forma quedó eliminada la enramada con hojas de cocotero que cobijaba a los cantores la noche del Velorio.
La colecta para celebrar el Velorio de la Ermita se realizaba mediante el nombramiento de padrinos, a quienes se cursaba tarjeta con su respectivo sobre, el cual debía ser devuelto a los organizadores del festín con lo que más o menos pudieran; en esa forma, para la celebración del velorio del año 1959, se recolectaron 213 bolívares.
JULIÁN GUEVARA CORTÓ RABO Y OREJA.
Entre los galeronistas más brillantes que intervenían frecuentemente en el velorio de La Ermita recordamos a Julián Guevara y Felipe Pérez Castillo. Sobre el primero, el semanario “El Oriental” trajo este suelto en su edición del 25 de agosto de 1955: …Después de haber derrotado a media decena de cantadores en el Velorio de Cruz que se celebró en el Cerro de La Ermita de Los Robles, partió hacia Puerto La Cruz, donde tiene su residencia, el galeronista criollo Julián Guevara, quien fue invitado a dicho acto por El Negro Velásquez, Luís Beltrán Brito y otros organizadores del Velorio.
Sobre Felipe Pérez Castillo, en mi libro “Retahílas” quedó este recuerdo: “… Después de dos años de agria enfermedad vino a pagar su promesa. Había sido La Ermita su consagración. Ahora viejo, sin voz apenas, y tentando entre el gentío arremolinado a su llegada, el epílogo de aquel cantor lleno de trasnochos, aguardiente y galerones, debía también asentarse en La Ermita, para el permanente recuerdo de quienes quisimos oírlo por última vez. Solo dos veces pudo cantar aquella vez… ya no hilvanaba… tan solo alcanzaba llevar la mano a su oreja emulando mejores tiempos; pero su mano temblaba, como modelando en vilo aquella despedida… ”
Por iniciativa del entrañable Chucho González, quedaron para el recuerdo estos testimonios del Velorio de La Ermita, los cuales recoge el no menos afectuoso Efraín Subero en su libro “La Décima Popular en Venezuela”.
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Compilación de Nicanor Navarro. Cronista de Margarita
La génesis insular se confunde con la historia de las iglesias de Nueva Esparta. La acendrada fe en santos y divinidades se inicia casi con la llegada los colonizadores de la Paraguachoa guaiquerí, cuando fuera enviada desde España una imagen de “La Purísima de Murillo” o “La Inmaculada”, sin precisarse la fecha exacta de su llegada a esta isla en 1530; la imagen de elaboración artesanal, conocida posteriormente por la fe y la tradición como “Virgen del Valle”, fue divinidad originaria en la isla que dio pie para conformar la primera parroquia eclesiástica, antes de desaparecer Nueva Cádiz de Cubagua en 1541.
Virgen del Valle, Patrona de Oriente
Basílica Menor, Nuestra Señora del Valle.
Foto Basílica UNA PAGINA
Yo, la Reina, soy informada que en la isla de la Margarita se ha hecho un pueblo, junto a la mar, a la cual habemos mandado llamar e intitular la Villa del Espíritu Santo, y que en él se ha comenzado a hacer una iglesia de la advocación de la Asunción de la Madre de Dios. Por que es justo que dicha iglesia se acabe, yo os mando que luego que ésta recibáis, os informéis y sepáis, si la iglesia está acabada.
Año 1608. (Año del milagro que terminó la gran sequía). Gaspar de Lasquina, en nombre de Diego García, Mayordomo de la iglesia de Nuestra Señora del Valle del Espíritu Santo que esté en el valle de la Margarita, digo que en dicho Valle está la iglesia fundada, de más de noventa años a esta parte. Hay más de treinta vecinos españoles que viven en él, con sus casas y familias, y también mucha cantidad de negros e indios, y otras muchas personas, por lo cual ha sido siempre y al presente muy necesario, que haya en ella un Capellán que diga misa, confiese y comulgue a los vecinos, en tiempos de necesidad.
Compendio: En la Basílica Menor Nuestra Señora de El Valle, en El Valle del Espíritu Santo, Municipio García, se celebra el culto a la Virgen del Valle, Patrona del Oriente venezolano, de la Armada, de los marineros. Festividad 8 de septiembre. La imagen fue trasladada a Margarita desde Cubagua, luego del desastre natural el 25 de diciembre de 1541. Fue una pequeña iglesia modificada varias veces. Coronada canónicamente el 8 de septiembre de 1911, por Mons. Antonio María Durán. La arquitectura de la hoy Basílica, se inició el 3 de febrero de 1894 por obra de Carlos Monagas. Su santuario estilo ojival y cruz latina, se debe al Pbro. Eduardo Jesús Vásquez. El 7 de junio de 1995, Karol Józef Wojtyła, Papa Juan Pablo II decreta Basílica Menor a la iglesia Nuestra Señora del Valle.
Bibliografía: Revista Margariteñerías. Septiembre 1996.
Nuestra Señora de La Asunción, Patrona de Margarita
La iglesia de La Asunción y la ayuda del rey.
La iglesia principal de La Ciudad de la Margarita, comenzó a edificarse en 1597, por cuenta del Cabildo y de los vecinos. Para finales de dicho año, apenas se había construido la capilla mayor, mientras que las bases del edificio y de la torre que a escasos metros se levantaban, corrían el riesgo de paralizarse.
Ante la situación, el cabildo asuntino designó al vecino Juan Sánchez de Malaver Procurador General de la Margarita ante la Corte, a objeto que lograra de Su majestad, ayuda real para continuar la obra, y dar remedio a urgentes necesidades de abastecimiento y defensa.
Previo dictamen del Consejo de Sevilla, por Cédula fechada 29 de noviembre de 1597, el rey ordenó la merced de “mil ducados, que valen 375 mil maravedíes, por una sola vez, sobre los derechos que me pertenecen en la isla para que sean gastados en el edificio de la iglesia”.
Con la decisión, el rey mostró especial interés en el templo de La Asunción, y solicitó del
Obispo de Puerto Rico, del Gobernador de Margarita y de los oficiales de la Real Hacienda, la más amplia información sobre el avance de las obras, de la inversión de los ducados enviados, de las necesidades de ornamentos y demás objetos para el culto, así como el necesario dinero para proveerlos y de todo lo que tenga relación con ella.
El rey hizo también la merced de otorgar el vino y el aceite para alumbrar al Santísimo, durante tres años.
En 1599, el 4 de octubre, al enterarse el rey que el cuerpo de la iglesia se estaba construyendo con cal y barro y no con mampostería de cal y ladrillos como estaba hecha la capilla mayor, ordenó otra ayuda, por una sola vez, de dos mil ducados, distribuidos en 1.500 para el edificio y los restantes 500 ducados para los ornamentos. Para la supervisión de la obra y control de los gastos, quedó autorizado el gobernador de la isla Pedro Faxardo.
Compendio: Lugar de culto de N.S. de La Asunción, Patrona de Margarita. Festividad 15 de agosto. Ubicada lado de la Plaza Bolívar de La Asunción, la Iglesia N.S. de La Asunción, Municipio Arismendi, es una de las más antiguas de Venezuela, levantada con cal y ladrillo. La Capilla Mayor, la Sacristía, la Torre y el Campanario terminaron de construirse el 6 de junio de 1599. Bajo la gobernación de Bernardo de Vargas Machuca, la obra concluyó en 1617.
BIBLIOGRAFÍA: La Asunción, noble y eterna. Rosaura Rosa Acosta.
Santa Ana, Patrona de santa Ana.
El Templo de La Villa del Norte
En 1617, en la parte Oeste, a más de un kilómetro del centro actual de Santa Ana, el Obispo de Puerto Rico, Fray Pedro Soler, concede licencia eclesiástica para que en honor a nuestra señora de Guadalupe se construya una iglesia.
Más tarde, la devoción se traslada a Santa Ana, donde recibe definitivamente el nombre del pueblo y se construyó otro templo que es el que sirve hoy al culto católico, el cual llenó páginas memorables en los anales de nuestro acontecer histórico. Esta construcción se inicia en 1749. El gobernador José Longart y Cobián informa al rey el 25 de septiembre que “por haberse aumentado considerablemente el partido del Norte y ser su iglesia muy pequeña, los ha fomentado para que hagan una a proporción del tamaño de su vecindario, para lo cual tienen ya sus materiales”.
Don José Sotillo Verde, Cura Párroco informa a Su Majestad en septiembre de 1769 que la iglesia está concluida. Que le hicieron a sus expensas los vecinos españoles y guaiqueríes. Es de bahareque y mampostería, techo de teja, con una torre.
Compendio: Lugar del culto a N.S. de Santa Ana, en Santa Ana del Norte, Municipio Gómez. Festividad 26 de julio. Ubicada frente a la Plaza Francisco Esteban Gómez. La iglesia es de gran importancia histórica. En su interior el Libertador Simón Bolívar fue reconocido como Jefe Supremo de la República. Se establece en Margarita un Gobierno Político Provisional: la III República. Se nombra al General en Jefe margariteño Santiago Mariño segundo al mando del Ejército Libertador. Se asciende a General en Jefe a Juan Bautista Arismendi. En su interior se puede admirar la silla donde se sentó El Libertador y los bancos donde se sentaran Gral. Bgda. Gregor Mc. Gregor, los tenientes coronels Francisco Esteban Gómez, José Celedonio Tubores, Pablo Ruiz, José Maneiro, Carlos Soublette.
BIBLIOGRAFÍA: Felipe Natera Wanderlinder. El Sol Cultural. Nº. 54. 07/09/1976
Santísimo Cristo del Buen Viaje, Patrono de Pampatar
La Iglesia de Pampatar
La construcción de la iglesia de Pampatar es obra del gobernador José Longart y Cobián, quien desde su llegada se preocupó por desarrollar una gestión notable en la isla. Iniciado su mandato, en enero de 1746, comenzó su trabajo con entusiasmo, pese a las dificultades del exiguo erario.
Inicia la iglesia con buenos materiales; sus bases se construyen con piedras de los cerros vecinos; la colaboración de los habitantes le permite afirmar “la obra se ha hecho y se hará, a expensas de la limosna con que construyen los bienhechores”.
Se levanta frente el castillo, con su puerta principal hacia él, para que los soldados pudiesen ver la celebración de los oficios divinos desde el puesto de guardia.
Su primer sacerdote fue el Pbro. Francisco Antonio Vásquez, nativo de La Asunción, para esa época Confesor de la Iglesia parroquial de La Ciudad. Anteriormente había administrado interinamente la Parroquia de Paraguachí y Pueblo del Norte. De clase noble, poseía casas y tierras en La Asunción. Ignoramos hasta cuando ejerció.
Compendio. Lugar de culto al Santísimo Cristo del Buen Viaje, Patrono de Pampatar, Municipio Maneiro. Festividad 3 de mayo. Dirigió la obra Antonio de La Espada. Iniciada en 1746, culminada en 1748. En su interior se encuentran el Cristo del Buen Viaje; Retablo del Altar Mayor, obra del orfebre Jóvito Villalba Roblis. La capilla atesora una custodia de plata con piedras preciosas, un copón repujado de origen colonial y hermosas pinturas como “El Juicio Final” y “Animas”, óleo de Juan Pedro López, abuelo de Don Andrés Bello.
BIBLIOGRAFÍA: La Iglesia del santísimo Cristo del Buen Viaje. Rosaura Rosa Acosta.
San Nicolás de Bari, Patrono de Porlamar
La iglesia parroquial de Porlamar
foto
La primitiva iglesia de Porlamar fue destruida por piratas franceses el año de 1555, quienes la quemaron, llevándose sus campanas y ornamentos.
Para 1883 servía como iglesia en Porlamar la casa construida por Vicente Rodríguez, que actualmente forma esquina con la calle Guevara. A pocos meses antes de su muerte (6-8-1853), el General Francisco Esteban Gómez, gobernador de la isla, comenzó la iglesia en 1853.
Trasladado a Porlamar en reunión con los vecinos, les hizo ver la necesidad de edificar el templo. Dando el ejemplo para comenzar la colecta, el general Gómez sacó una moneda de su bolsillo, diciendo “esta es mi primera contribución”.
El 21 de septiembre de 1906, se celebró la primera misa en el nuevo templo, donde ofició “Medio Pontificial” el Reverendísimo Dr. Antonio María Durán; la prédica estuvo a cargo del Presbítero Dr. Llovera Sano. Asistieron al oficio religioso el Pbro. Dr. Eduardo de Jesús Vásquez, Vicario de la isla; el Padre Demetrio Azqueta y otros sacerdotes.
Los trabajos del templo continuaron con altibajos hasta abril de 1955, cuando Monseñor Crisanto Mata Cova, Obispo de la Diócesis bendijo el Crucero, la Cúpula y el Presbiterio. El cura Párroco era Luís Codinac.
Compendio. Lugar de culto al Patrono de Porlamar, San Nicolás de Bari, Porlamar, Municipio Santiago Mariño. Festividad 6 de diciembre. Ubicada en el centro de la ciudad, frente a la Plaza Bolívar, es la iglesia de mayor tamaño. Su construcción iniciada en 1853, culminó un siglo después, en 1955.
BIBLIOGRAFÍA: Porlamar. Glosas para una ciudad. Jesús Manuel Subero.
San Juan Evangelista, Patrono de Juan Griego
Iglesia y Cementerio de Juan Griego
El año de 1815, Juan Griego confrontaba el problema dimensional de su iglesia y la necesidad de un sitio que se destinara a la inhumación de sus muertos. Este tenía sólo una de cardones y tunas, mientras la iglesia estaba reducida a lo que es hoy la sacristía.
Para solucionar ambos problemas, los vecinos decidieron fundar una “Sociedad de Beneficencia” para recaudar fondos, la cual cambió a “Sociedad Filantrópica”, cuyo primer objetivo fue construir un teatro y fomentar una compañía de aficionados de arte escénico que empezó con buen éxito; por causas que se desconocen, la compañía se paralizó varios años.
En 1846, como feliz circunstancia para continuar la empresa, apareció en el escenario el franciscano Fray Nicolás de Igualada, designado cura de parroquia, quien “a sus costas echó los cimientos de la nueva iglesia” y adelantó los trabajos hasta 1853, año cuado fue trasladado con la misma investidura a la población de El Pao, entonces del estado Carabobo, donde falleciera en 1866.
Actualmente la iglesia está totalmente concluida, con sus dos torres y un atrio construidos así: la torre al lado norte fue construida durante la actuación del Pbro. Rafael Lovera Lozano; la torre del lado sur y el atrio fue construida durante el curato del Pbro. Español José María Pibernat, ambos fallecidos y de grata recordación en Juan Griego.
Compendio: Lugar de culto a San Juan Evangelista, Patrono de Juan Griego, Municipio Marcano. Festividad 27 de diciembre. Inició su construcción en 1846, bajo iniciativa de Fray Nicolás de Igualada.
BIBLIOGRAFÍA: Nicanor Navarro.
En la próxima edición de Sol Caribe, complementaremos el trabajo sobre los Templos en Margarita, con la descripción de las iglesias, La Cruz Grande, San Juan Bautista, Los Robles, Paraguachí y San Pedro de Coche.
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Compilación de Nicanor Navarro. Cronista de Margarita
El domingo 17 de julio de 1882, se fundó en el caserío Cruz Grande, la “Sociedad de la Santa Cruz”, asociación cívico-religiosa que tuvo entre sus principales fines, erigir en el mencionado vecindario, una capilla para el culto católico.
Escogido el sitio, los trabajos se comenzaron en 1887, por iniciativa del señor Nicasio Meneses. Por falta de recursos económicos, motivos políticos y acontecimientos revolucionarios experimentados en la isla en dicho año, y siguientes, la obra debió paralizarse.
El 12 de marzo de 1924, el ciudadano presidente de Nueva Esparta, general Jesús García Bermúdez, designó una Junta Especial de Fomento, a cuyo cargo correrían los trabajos de la paralizada Capilla de la Cruz Grande.
La Junta Especial designada, presidida por Don Mercedes Remigio Marín, junto a
los vecinos y el gobierno estadal pusieron todo su empeño para su conclusión. El Ejecutivo estadal deseaba inaugurar la obra el día del Centenario de la Batalla de Ayacucho, hecho histórico acaecido el 9 de diciembre de 1824 en Alto Perú, pero lamentablemente, los fondos no alcanzaron y los trabajos debieron suspenderse nuevamente.
El 10 de julio de 1931, el Presidente Guillermo E. Willet, ordena el pago de los gastos semanales para la conclusión de la obra, pero ante su reemplazo como gobernante, fueron eliminadas las erogaciones para la capilla y de nuevo, volvió a paralizarse su construcción.
El 10 de febrero de 1934, el general Rafael Falcón “al considerar que la artística Capilla de la Cruz Grande de Porlamar, cuyos trabajos se iniciaron en 1888, se encuentra inconclusa y carece además de una torre que como complemento venga a darle a la obra, verdadero realce”, ordenó “la terminación de los trabajos de la capilla y construir la torre que le falta”.
En la torre se colocaron dos campanas donadas por el Presidente de la República, general Juan Vicente Gómez, a las cuales “los moradores bautizaron con los nombres Juan C. Gómez y Alí Gómez”, lo cual hizo constar el presidente Falcón en su Decreto suscrito el 10 de febrero de 1934.
La Capilla se bendijo el mes de abril del mencionado año, en oficio religioso del Presbítero José María Planas, Párroco de Porlamar, acompañado por los sacerdotes Críspulo Benítez Fonturvel y José Cicciardoni.
Fuente: Rosauro Rosa Acosta. Revista “Margariteñerías” Nº 148. Noviembre 1983.
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Fotografías: Manuel Ávila
De las cría de gallos mucho tiene que decirse en los pueblos margariteños, que desde épocas inmemoriales tienen en la cría de estos campeones una diversión milenaria, procedente de la España que invadió a los venezolanos con sus conquistas y tradiciones.
No sabía el roblero que la riña de gallos sería parte de la herencia que los hombres de este pueblo transmitirían de generación en generación. Y fue así como las calles de las poblaciones insulares eran usadas por los galleros para topar sus pollos, al buscar ejemplares con poder en picos y espuelas. Para este fin, los hombres llegaban con su saco rojo debajo del brazo, buscando quien tuviera un gallo del mismo peso y tamaño al que traía para jugarlo, y así, se armaba la competencia en medio de un círculo de amigos que armaban tremendo algarabía en plena vía pública.
Tal práctica siempre ha estado presente en cada pueblo, por eso, no solo se dan las peleas de gallos en las tradicionales galleras que abundan en cada rincón de Margarita, sino que cualquier esquina es buena para topar los gallos. Así llaman en Margarita y Coche al convenio tácito entre galleros, para enfrentar sus crías en las calles insulares, evidenciando de esta forma que la costumbre milenaria forma parte de las tradiciones margariteñas, cuando cada sábado, domingo o días especiales se topan los campeones.
Dependiendo de la calidad del ejemplar en la primera confrontación, se sabrá si el animal tiene calidad o no, pues la picada y los espuelazos en ese primer choque, constituyen el mapa del gallero para conocer el alcance de aquel animal que llevó a la competencia callejera. En la mayoría de los casos, estos gallos van al combate preliminar sin descrestarlos, sin tusarlos o sin trabajarle las espuelas. Si son derrotados en esta
primera confrontación, no volverán de nuevo a la cría, sino que el gallero ofendido por la humillante derrota, con mucho dolor terminará por darle vueltas al pescuezo y lo regalará a cualquier muchacho del pueblo para el sancocho del día.
Esa forma de topar los pollos de pelea, es tradicional costumbre que puede observarse con frecuencia en calles de la isla, porque ir a la gallera implicará contar con un ejemplar entrenado y adiestrado con todas las herramientas, lo cual involucra espuelas colocadas por un armador, plumas recortadas y dar a aquel campeón, aspecto de gladiador temible con sus armas de combate listas para batallar en la arena, hasta triunfar o morir.
Los gritos, y chillidos… “Al mío voy”, “pago doce”, a fuerte a medio”, “a centavo”, “pago a la mitad”, “al partir” y tantos otros códigos de las apuestas, forman parte indiscutible del léxico gallístico, usado con gran propiedad por los apostadores que confían en sus credenciales de criadores, trabajoso oficio al cual dedican parte de sus días.
Los entrenamientos en las cuerdas, pasando por el careo con maniquí, conforman parte de la rutina en la cría de los ejemplares de fina raza, cuyo objetivo culminante será terminar triunfante, en arenas de la gallera donde se batirá con sus rivales de turno.
El plumaje, los muslos, la cabeza y parte del cuerpo, es tusado de manera elegante para que el gallo luzca fuerte y vigoroso, cuando sea soltado al ruedo ante un público delirante por el comienzo de la batalla fratricida. En los dos gallos enfrentados, van cifradas las esperanzas de muchos que apuestan para sobrevivir porque desde hace rato han practicado el juego de gallos, no como diversión, sino como un medio de vida.
Para ser preparador de gallos, hay que llevarlo en la sangre…
La mayoría de los aficionados a la cría de gallos lo hacen por pasión y por la genética que en su sangre han transmitido sus antepasados, convirtiéndola en una afición que se hereda de sus progenitores.
Desde el momento cuando una persona se dedica a criar el primer pollo, a su cuerpo entrará una verdadera pasión por los ejemplares de pelea, la cual se hará indetenible y posteriormente, llegará la entrega total al apasionante y complejo mundo del pico y las espuelas, bastante costoso por cierto, dado el precio de cada animal, gastos de alimentación y mantenimiento, cuya actividad además, incluye jaulas, medicinas y espuelas. No es fácil para cualquier gallero mantener el ritmo para criar a la vez cientos de animales en jaulas, a los cuales hay que carear, tutear, sacar al sol, tratarle moquillos y sobre todo, evitar que cualquier peste llegue cerca de los espacios destinados a la cría.
Dicen los conocedores. que el gallero nace, y también se afirma que en muchas familias de galleros, los descendientes nacen con ese escozor en la piel que los emociona, cuando ven un gallo picando, lanzando espuelas o cantando dentro de su jaula.
Esa es la magia del juego de gallos, que a pesar de cautivar a muchos, ha logrado la pérdida de fortunas a otros, pues está bien claro que la afición por estos campeones, pasa por el orgullo de hombres que apuestan alma, vida y corazón a hermosos animales que son cuidados como si fueran parte de su descendencia.
El orgullo del gallero es parte de su esencia, en un juego donde el machismo juega papel determinante, siendo importante destacar que cada criador se preocupará por ponerle a su gallo las mejores espuelas al momento del combate, las cuales junto a un pico afilado terminará demoliendo al contrario, unos en más tiempo y otros, en lo que silba el viento.
Esa magia que irradia la pasión incontenible por las peleas de gallos, pasa por momentos de alegría, frustración o tristeza, al terminar cada contienda entre dos ejemplares de raza. Siempre será importante el pedigree del gallo al decidirse la suerte final del careo a muerte, ya que los gallos de raza saldrán picando y terminarán mandando en el patio.
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La Asunción es La Ciudad por antonomasia. Su fundación fue establecida por el cronista Jesús Manuel Subero en 1.562, luego que el capitán Pedro González Cervantes de Albornoz, reubicara en el Valle de Santa Lucía a los vecinos que habían huido desde Pueblo de la Mar o Villa del Espíritu Santo, durante el inmisericorde ataque del Tirano Lope de Aguirre, en agosto de 1561, aunque poco después, los recién instalados pobladores volvieron a sufrir el rigor del pillaje en 1565, cuando corsarios franceses saquearon la Ciudad.
Desde sus inicios fundacionales, en La Asunción residía el Teniente de Gobernador y se asentaba el cabildo y regimiento. A partir del lejano 27 de noviembre de 1600 cuando el Rey Felipe III de España, le otorgara Título de Ciudad y Escudo de Armas a la Villa de Santa Lucía o La Ciudad de Margarita, como se le conocía en 1577, se comenzó a llamar La Asunción por el patronímico “La Ciudad”.
Los Ciudadanos fueron quizás los primeros dueños de huertas y hatos de toda la isla, gracias a su tierra generosa y fértil, cuyos productores laboriosos y dinámicos comerciantes fueron víctimas del saqueo inmisericorde practicado a La Ciudad en enero de 1.677, por el francés Maintenon, sobre cuya adversidad se impuso la voluntad de sus pobladores para reconstruirla.
La Asunción siempre ha sido muy cristiana, durante la colonia llegó a poseer simultáneamente la Iglesia Matriz, la Iglesia y Convento de San Francisco, Capilla de La Soledad anexa; la Iglesia y Convento de los Dominicos; Iglesia de San Pedro e iglesia de Santa Lucía, así como una casa de religiosas, que atendían el Hospital de Pobres.
A pesar del tiempo transcurrido desde su establecimiento, que se acerca presuroso a 450 años el 2012, La Asunción es una de las ciudades coloniales mejor conservadas y con mayor interés turístico de Venezuela, merecedora de ser distinguida por la UNESCO como Patrimonio Histórico de la Humanidad.
Por su trascendencia histórica y ambiental, el 19 de noviembre de 1976, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, publicó un Decreto en la Gaceta Oficial Nº 31.114, estableciendo un Polígono Histórico en su centro urbano y en Pampatar. En razón de la importancia urbanística y patrimonial, influencia regional y nacional de los Monumentos Históricos Nacionales insertos en el Polígono de La Ciudad, los organismos competentes deben garantizar su preservación y proceder a restaurarlos en caso de deterioro. Por otra parte, todo tipo de construcción en las áreas afectadas, debe reglamentarse y controlarse.
Construcciones del siglo XVI
Iglesia Matriz Nuestra Señora de La Asunción. 1577. Sumando siglos a su longevidad, sus paredes constituyen un excelso monumento de la cristiandad margariteña. Constituye una de las primeras manifestaciones de la arquitectura colonial en Venezuela, iniciada en 1577 por Fray Juan de Manzanillo, sobre los cimientos quemados de otra iglesia. Su campanario, culminado en 1599, es el más antiguo de Venezuela. Para 1602 todavía se trabajaba en la iglesia, siendo continuada en 1609 por el Gobernador Vargas Machuca y concluida en 1621, como aseguró el Presbítero J. M. Guevara Carrera, al indicar que en memoria del acto de su bendición fue colocada una inscripción en la pared norte de la iglesia.
Nuestra Señora de la Asunción es Patrona de La Ciudad y Patrona de Margarita, cuyas festividades se celebran el 15 de agosto.
Iglesia y Convento San Francisco. 1593. Monasterio de los frailes Capuchinos, quizá iniciado en 1593 por Fray Juan Ortíz de Valdivieso “quien hizo la fundación, señaló y tomo sitio y empezó a abrir cimientos”. Estando en ruinas, la edificación fue refaccionada totalmente en 1758, sobre todo en sus techos y paredes. En el primer piso, murió o fue velado el General Francisco Esteban Gómez, el 6 de agosto de 1853.
Conocido como Casa de Gobierno, la Iglesia y Convento de San Francisco, fue asiento de la Escuela Federal de Margarita en 1833, hospital, jefatura civil, colegio y sede de todos los poderes públicos del Estado, incluida la Gobernación y la Asamblea Legislativa. Aunque entre 1941 y 1943, el Presidente de Nueva Esparta, Renato Rodríguez, hizo quitar su campanario de varios cuerpos y desplazó al reloj de sol, la edificación fue declarada Monumento Histórico de la Nación, el 2 de Agosto de 1960.
Construcciones del siglo XVII
Puente Colonial de La Asunción. 1612. El 19 de mayo, el Cabildo certificaba haberse construido “…un puente por donde se pasa el río, a pie y a caballo…”.
El Puente Colonial fue construido en piedra, sobre el cauce del río La Asunción. De gran firmeza y consistencia, lo inicia en 1608 el Gobernador Bernardo Vargas Machuca, como necesidad de comunicar La Ciudad con “La Otra Banda” y toda la zona del norte. Su arcada de ladrillos unidos con cal viva, estuvo a la vista hasta que un advenedizo frisó su revestimiento original para dar a sus paredes un aspecto moderno y antihistórico. El resto de la construcción en mampostería, posee un empedrado en su calzada en forma de rampa, dos barandas macizas y cuatro pilares o torrecillas ornadas
De utilidad incomparable, el ya cuatricentenario Puente Colonial logró soportar el paso de peatones, carretas, carros, camiones, gandolas y tractores, sin resentirse, a pesar de su longevidad. Hoy es una verdadera joya arquitectónica.
“Relox Equinoca Inferior”. 1612. El Reloj equinoccial inferior, es otra joya arquitectónica del siglo XVII, que data de 1612. Está situado en la esquina oeste de la antigua Casa de Gobierno, hoy sede de la Asamblea Legislativa. Este reloj fue reubicado hacia el actual lugar que ocupa, luego que fueran derrumbadas las torres de la iglesia del Convento San Francisco entre 1941 y 1943, cuando decidió ampliarse la calle. Como instrumento solar el Reloj Equinoccial Inferior marca la hora con su aguja de bronce sobre la piedra tallada.
Castillo de Santa Rosa o de “La Eminencia. 1677. Una de las cinco fortificaciones de Margarita que continúan erguidas. Su construcción propició un largo enfrentamiento entre el gobernador Juan Muñoz de Gadea y el Maestre de Campo Don Juan Fermín. Terminó de construirse en septiembre de 1682, a cinco años de su inicio, el 24 de marzo de 1677. En una de sus celdas estuvo prisionera la joven heroína Luisa Cáceres de Arismendi. Finalizada la Independencia fue utilizado como Cuartel. El 26 de octubre de 1965, bajo la Presidencia de Raúl Leoni, fue declarado Monumento Nacional.
Otras construcciones patrimoniales
Casa de la Cultura “Monseñor Nicolás Eugenio Navarro”. Edificación de arquitectura neocolonial donde se exponen piezas precolombinas venezolanas en replicas realizadas por artesanos de El Cercado. Sede de exposiciones artísticas de diferentes estilos, es reciente sede del Instituto de Cultura y Patrimonio de La Asunción
Ubicada al frente de la Iglesia en la calle Fermín.
Museo Nueva Cádiz. fundado en 1954. Fue la Casa Capitular donde el 4 de Mayo de 1810 se firmó la incorporación de la provincia de Margarita al movimiento independentista nacido el 19 de Abril, Como Museo Biblioteca, atesora importantes reliquias de valor histórico. Ubicado en el cruce de las calles Independencia y Fermín, exhibe variada colección de objetos recuperados en las ruinas de Nueva Cadiz de Cubagua. Presta servicios como sala de exposición de arte.
Casa Natal de Juan Bautista Arismendi, ubicado en la calle Independencia, es sede de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Su construcción data del siglo XVIII.
Palacio Municipal. De fachada estilo neoclásico, es sede de la Alcaldía y Concejo Municipal, ubicado en el Boulevard Vargas machuca, diagonal al Palacio Legislativo.
Plaza Bolívar y Plaza Luisa Cáceres de Arismendi. Monumentos pedestres del Libertador y la insigne heroína; también un monumento erigido por el Municipio Arismendi en honor a las Campanas Coloniales de los años 1664 y 1851.
Teatro Santa Lucía de La Asunción. Sede del antiguo mercado, donde se exhiben muestras permanentes de fotografías de La Asunción y se convierte en cineclub de puertas abiertas.
Columna Ática de Matasiete y Cerro Matasiete. Montaña de la Gloria, donde se desarrolló la decisiva Batalla de Matasiete, el 31 de Julio de 1.817, conducida por el Leonidas de América, general Francisco Esteban Gómez vencedor de Pablo Morillo. La victoria concedió la libertad a la Provincia de Margarita, una de las siete estrellas de la bandera originaria de Venezuela.
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